Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban rev...


Los habíamos visto. Muchas veces. Y un día, decidimos montar por nuestra cuenta uno de esos viajes por el mar Báltico que anunciaban revistas, escaparates de agencias... Elegimos cinco capitales costeras que conocer, el tiempo que dedicaríamos a cada una y cómo movernos de una a otra; preparamos la documentación necesaria... y logramos un viaje a medida perfecto.

El recorrido
Nos decantamos por Estocolmo para el inicio del recorrido por el mar Báltico. Lo primero, buscar un vuelo barato desde España. Es cuestión de paciencia y tiempo, como he comentado con ocasión de otros viajes (enlace a cómo organizar un viaje por Chile y Argentina). Entonces, encontramos un vuelo barato desde Barcelona a la conocida como la capital del Báltico; salimos desde el aeropuerto de El Prat, con llegada al aeropuerto de Arlanda, más cerca de la ciudad que otros aeropuertos a los que vuelan algunas aerolíneas de bajo coste (que la nuestra fuera la desaparecida Spanair es otra historia...).
La capital catalana está muy bien conectada con el Aeropuertode El Prat, gracias al servicio frecuente de autobuses Aerobus, que salen desde la Plaza Catalunya.

El Aeropuerto de Estocolmo-Arlanda (http://www.swedavia.com/arlanda/) se sitúa a unos 40 kilómetros al norte de Estocolmo, hasta cuya estación central puedes llegar con los autobuses Flygbussarna. En su página web puedes ver las demás paradas y elegir la que más te convenga, según donde vayas a alojarte.

También con Lux Express nos movimos de San Petersburgo a Tallin. Nuestra intención era salir en el último autobús, pero dudábamos porque nuestra visa expiraría en el trayecto. Acudimos a las oficinas que la empresa tiene cerca de la estación de metro Baltiyskaya (según sales, a la derecha) para consultar in situ si suponía un problema pasar la frontera rusa con la visa caducada y la persona que nos atendió nos recomendó no jugárnosla. No sé muy bien cómo nos hicimos entender, porque no hablaba inglés... Supongo que fue el interés de ambas partes, que ¡más nos valía!
Al adelantar la salida de Rusia, necesitábamos alojamiento en Tallin porque llegábamos de madrugada. Como la parada del autobús estaba en las afueras de la ciudad, reservamos noche en un albergue cercano, en la misma calle de la supuesta estación (Lastekodu); en realidad, el conductor nos hizo bajar en medio de la carretera... supongo que para ahorrarse entrar y salir de Tallin. Menos mal que conseguimos orientarnos con un mapa. Viajero precavido...

Y de Tallin a Riga, última parada en nuestro recorrido por el Báltico, nuevamente en autobús con Lux Express.

Para regresar a casa, volamos desde Riga a Madrid. El AeropuertoInternacional de Riga se halla en la Municipalidad de Mārupe, unos 10 km al suroeste de la capital letona. Está comunicado con el centro de la ciudad con transportepúblico: elautobús número 22 sale de la calle Abrenes cada 10 minutos y llega a la terminal detrásdel aparcamiento P1. Puedes comprar el billete alpropio conductor.

¿Cuándo ir?
El verano es el mejor momento para viajar al norte de Europa, especialmente el mes de junio, cuando los días son más largos. Y, además, no hay que olvidar que suele ser más económico, ya que no hay tanta demanda como en los meses de julio y agosto.

Organizamos el viaje para unas tres semanas, de manera que podíamos dedicar tres o cuatro días a cada una de las ciudades que íbamos a visitar.



El Círculo Dorado es una de las rutas más visitadas de Islandia . Y lo es porque en ella descubres tres de las maravillas de este pa...

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El Círculo Dorado es una de las rutas más visitadas de Islandia. Y lo es porque en ella descubres tres de las maravillas de este país: Thingvellir (o Pingvellir), el lugar donde se creó el parlamento islandés, Althingi (Alpingi), en el año 930; Gullfoss, la cascada más conocida de Islandia, y el valle de Haukadalur, donde se encuentra el Geysir que da nombre a todos los géiseres del mundo.

Thingvellir, el valle del Parlamento
En el año 930, fue fundado el Althingi, una de las instituciones parlamentarias más antiguas del mundo, aquí, en Thingvellir que, en islandés significa “Valle del Parlamento”.



Los líderes de la nación se reunían unas dos semanas hacia la mitad del mes de junio, aprobaban leyes e impartían justicia en la orilla norte de Þingvallavatn, el lago natural más grande de Islandia; la última de esas reuniones tuvo lugar en 1798.

Se trata, por tanto, de un lugar con un gran significado histórico, pero también digno de visitar por sus características geológicas, ya que este valle se formó a causa de la ruptura entre dos placas tectónicas, la americana y la euroasiática. Pingvellir fue convertido en Parque Nacional en 1928 y nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2004 (http://whc.unesco.org/en/list/1152).

Desde el centro de visitantes, donde se informa de la historia y la naturaleza de Pingvellir, sale un camino por el que puedes acceder a la falla Almannagjá y, más adelante, a la cascada que crea el río Oxará, además de a otros senderos que recorren el parque.
Haukadalur, el área geotermal islandés más visitado
En el valle de Haukadalur se halla el géiser que da nombre a todos los demás: Geysir.

Este área, activa desde hace más de 1.000 años, comprende varias fuentes termales que emiten periódicamente columnas de agua caliente y vapor al aire. Sin embargo, el famoso Geysir no entra en erupción debido a las piedras y objetos varios lanzados por algunos turistas, que lo han dejado inactivo.

Su vecino Strokkur, por suerte, sí lo hace cada 5 minutos aproximadamente y llega a alcanzar unos 20 metros de altura.


Gullfoss
La cascada de Gullfoss o Cascada de oro está formada por dos saltos de agua: el primero, de 11 metros y el segundo, de 20. La crea el río Hvitá (“Blanco”), que alimenta el segundo glaciar más grande de Islandia, el Langjökull, que fluye por un cañón cuyas paredes alcanzan unos 70 metros de altura en algunos puntos.

Tallin, la capital de Estonia, es una ciudad medieval cuyo centro histórico se ha mantenido prácticamente intacto desde su nacimient...



Tallin, la capital de Estonia, es una ciudad medieval cuyo centro histórico se ha mantenido prácticamente intacto desde su nacimiento. Murallas, torres, parques y numerosas leyendas hacen de Tallin uno de los lugares con más encanto del Báltico. Se trata de una ciudad que puedes recorrer tranquilamente caminando. No te puedes perder el casco antiguo ni los barrios de Kadriorg y Kalamaja. 

El casco antiguo. La ciudad antigua se divide en dos partes, la ciudad baja, donde vivía el pueblo, y la ciudad alta o Toompea, donde vivían los nobles. En la ciudad baja encontrarás el Ayuntamiento y su plaza (Raekoja Plats), en uno de cuyos lados se sitúa la que está considerada la farmacia más antigua de toda Europa (Raeapteek). 


El Ayuntamiento, un edificio gótico del siglo XV, sostiene una veleta con el famoso Viejo Tomás, la figura de un soldado que se ha convertido en el símbolo de Tallin. Si cruzas el callejón Sajakang, llegarás a la Iglesia del Espíritu Santo, que destaca por su torre octogonal y el reloj de una de sus paredes, que data del siglo XVII. Cerca se encuentra el pasaje de Santa Catalina, una callejuela con multitud de talleres del gremio del mismo nombre. Al callejear por el casco antiguo de Tallin, fíjate en las casas medievales. Entre todas ellas, sobresalen las conocidas como Tres Hermanas (calle Pikk, 71). 

Otras de las casas de esta calle fueron sede de diferentes gremios de artesanos, como la Casa de la Hermandad de los Cabezas Negras, donde ahora se organizan conciertos y otro tipo de actos.  Al final de la calle Lai, se alza la Iglesia de San Olaf (siglo XIII) que, según algunos, fue el edificio más alto del mundo durante un tiempo. http://www.local-life.com/tallinn/culture/6-St_Olav's_Church En Toompea, está la catedral de Santa María, principal iglesia luterana de Europa, y la catedral ortodoxa de Alejandro Nevsky, que destaca por las típicas cúpulas de cebolla, además del Parlamento y el Gobierno de Estonia (castillo y casa Toompea, respectivamente). Varios miradores en la ciudad alta permiten contemplar unas buenas vistas de todo Tallin. El paseo por las murallas que rodean la ciudad te descubrirá las dos puertas de entrada, Viru, que une la ciudad antigua y la moderna, y Rannu, que da salida al puerto y junto a la que se halla una torre muy ancha conocida como Gorda Margarita. Puedes visitar una parte de las murallas que conecta las torres Nunna, Sauna y Kuldjala. Barrio de Kadriorg. 

Solo dos kilómetros separan el casco antiguo de Tallin del parque y el palacio construidos por el zar ruso Pedro I el Grande para su esposa Catalina I (Kadriorg significa 'valle de Catalina' en estonio). El palacio alberga en la actualidad el Museo de Arte de Kardriog, con obras de pintores rusos de los siglos XVI a XX, entre otras. Hasta los años treinta del siglo pasado, este palacio constituía la residencia del presidente de Estonia, que después se trasladó a un edificio próximo. En este mismo barrio, se encuentra otro museo, Kumu, un edificio futurista que conserva una colección de arte estonio hasta la Segunda Guerra Mundial, pero que también ofrece exhibiciones temporales de arte contemporáneo. Si decides ir caminando, sal por la puerta Varu y, después de la plaza Viru, toma la calle Narva hasta A. Weizenberg. En los alrededores del palacio descubrirás preciosas casas de madera de la época en la que esta zona era un distrito residencial de la alta sociedad y que por sí mismas ya justifican el paseo. 

 Puedes llegar también en tranvía (números 1 y 2) y en autobús.

Barrio de Kalamaja. Un barrio menos conocido en Tallin es el de Kalamaja, próximo al puerto de Linnahall, donde se ubica la antigua prisión Patarei. Nada promocionado por guías y puntos oficiales de información turísticos, permite conocer lo que queda de la Tallin rusa. Pescadores y marineros poblaron esta zona en el siglo XIV, hasta que a finales del XIX, con Tallin bajo influencia rusa, la invadieron fábricas y miles de trabajadores. Todavía hoy se pueden contemplar muchas de las casas de madera que se construyeron para alojar a los nuevos habitantes. Patarei, que fue utilizada como prisión hasta 2005, es ahora un museo y, ocasionalmente, un lugar donde se celebran fiestas alternativas. Cerca se halla el submarino Lembit, que pertenecía a la fuerza naval de Estonia antes de la Segunda Guerra Mundial y que también se puede visitar. Otro vestigio ruso es el llamado Tejado de Linnahall, un enorme auditorio construido para conciertos, pero, sorprendentemente, también como edificio militar que se utilizaría en caso de que los finlandeses atacaran la Unión Soviética por mar. En la actualidad, es elegido por los jóvenes para ver la puesta de sol, con una cerveza en la mano.